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miércoles, 27 de junio de 2012

Sobre el cenit del petróleo.


    Alguna vez os habréis preguntado cuántos años nos pueden quedar de petróleo en el planeta. Cuántos años más podremos seguir subsistiendo centrándonos en este recurso energético.
Recuerdo haber leído hace bastantes años en un libro, un dato que afirmaba que podríamos seguir disponiendo de petróleo hasta el año 2100 sin que su producción disminuyese. Con el paso de los años y con la escucha de la información propagada por los medios de comunicación, ese dato lo acabé tachando de poco riguroso y aleatorio. Llegué a creer que en pocos años la extracción mundial de crudo llegaría a su tope. Sin embargo, he estado informándome últimamente sobre este tema y he llegado a la conclusión de que lo que había leído hace años, no iba tan desencaminado.

Lo que me ha llevado a buscar información sobre todo este tema, es el hecho de que en los últimos dos meses, el precio de la gasolina aquí en España, haya pasado de 1,55 € a 1,28 €/litro ¿Cómo puede un recurso energético que algunos dicen que está a punto de agotarse, disminuir su precio de una forma tan significativa? Una de las respuestas está clara, y es que si el petróleo llega a cotas de coste muy elevadas, la generación de biocombustibles se haría rentable, y eso no les interesa. Otra respuesta es que todavía queda en el planeta mucho más petróleo del que creemos. Desde mi punto de vista, ambas respuestas son complementarias.

Cartel de CuantaRazon
Un ejemplo de la dificultad que existe para cuantificar la cantidad de petróleo que todavía tenemos en el planeta, es el caso del yacimiento petrolífero del río Kern, en California. 


Este yacimiento, fue descubierto en 1899. Al principio, dada la elevada viscosidad del crudo, se estimó que solo se podría extraer un 10 % del crudo. En 1942, se dijo que del depósito solo se podrían extraer 54 millones de barriles más. Fuera de todo pronóstico, al final se consiguieron extraer 736 millones de barriles y aun esperan obtener 900 millones más. Es decir, que se ha conseguido un total de 1582 millones de barriles más de lo esperado. Con este ejemplo, pretendo dar una visión superficial de lo que difieren los primeros cálculos con los definitivos, de entender que con el paso de los años y de las mejoras técnicas, la extracción de petróleo puede aumentar de una forma enorme. 


Antes de la crisis económica, se consumían en el mundo 30.000 millones de barriles al año. Estudios recientes estiman que las reservas restantes del planeta son de 1,3 billones de barriles. Lo que nos daría para abastecernos durante 40 años escasos. Estas reservas, sin embargo, están cuantificadas como reservas que serían rentables para extraer con la tecnología actual, sin tener en cuenta la evolución técnica. 
Sin tener en cuenta los detalles técnicos, se estima que la cantidad de barriles aumentaría hasta los 8 billones en todo el mundo. Si a todo esto, se le añade la posibilidad de extraer de las arenas bituminosas el betún (muy semejante al petróleo), los datos se dispararían todavía más.

Arenas bituminosas
Con la tecnología que disponemos hoy en día, tan solo se consigue un 35% del petróleo total de un yacimiento. Hay que entender, que el petróleo no se encuentra formando lagos en cuevas subterráneas, sino todo lo contrario. El petróleo yace incrustado a una elevadísima presión en el interior de los poros de las rocas. Esto es así ya que los restos de vegetales y microorganismos del cámbrico, fueron sepultados por sucesivas capas de rocas, que generando una elevada presión y calor transformaron los sedimentos en petróleo con el paso de los milenios.


"Árbol de Navidad"
Esto puede parecer a primera vista como un impedimento, sin embargo, para la primera fase de extracción del crudo es todo lo contrario; ya que debido a la elevada diferencia de presión entre el subsuelo y la superficie, el petróleo aflora sin necesidad de aportarle energía exterior durante algunos años. En este proceso se emplea el sistema llamado "árbol de navidad" para controlar la cantidad de petróleo que se extrae. Este método sin embargo, solo permite extraer hasta un 15 % del total del depósito.

Para poder operar en la segunda etapa de extracción, se necesita restablecer la presión perdida por la primera etapa. Esto se puede solucionar con la inyección de gas natural y agua en el yacimiento. Con métodos como la prospección sísmica, que consiste en la emisión de ondas sísmicas desde la superficie al subsuelo, se puede, mediante un geófono (es un tipo de transductor), estudiar los distintos tipos de onda y sus trayectos para así recrear una imagen del subsuelo que luego se puede relacionar con las capas geológicas. De esta forma, se puede saber de antemano cuales son las mejores zonas para perforar el yacimiento para asegurar una extracción óptima. Esto se debe a que dependiendo de la disposición de las capas geológicas, puede ser más favorable una extracción vertical o en forma de "L".

Tras haber realizado estas dos etapas, se ha conseguido extraer entorno a un 35 % - 40% del total del yacimiento. Aquí es donde entra en juego la tercera fase, mediante la cual, una vez los métodos estén lo suficientemente avanzados, permitirán extraer hasta un 60 %.
En esta tercera fase, el crudo restante está muy espeso, lo que imposibilita su ascensión a través de los poros de las rocas.
Uno de los métodos que se están investigando, es el método de la ignición, mediante el cual queman una parte de los hidrocarburos con un calentador y una bomba de aire, de forma que el calor fluidifica el petróleo. Además, al mantenerse la combustión, se genera CO2 que favorece la ascensión  del crudo.

Proceso de ignición.

Otros métodos en proceso de investigación son procesos biológicos basados en el bombeo de microorganismos y nutrientes que crecen entre la roca y el combustible, de forma que favorecen el desprendimiento de este.

La inyección de CO2 a elevada presión también favorece la fluidificación del crudo. Este método podría revalorizar la idea de extraer y almacenar el CO2 en las centrales eléctricas de ciclo combinado mediante la implantación de la CAC (Captura y Almacenamiento de CO2). Aunque su transporte hasta las zonas de extracción de petróleo podría se inviable dependiendo de la situación.


   Queda claro que la variación de los precios del petróleo se rige en función de la capacidad de reserva de que dispongan. Y esta aumenta cada determinado tiempo y con el avance de la tecnología.
Según todo lo expuesto anteriormente, se puede decir que aun queda un elevado porcentaje de crudo sin extraer en todos los pozos descubiertos. A mayores, también se sabe que aun quedan muchos yacimientos por descubrir que todavía no han sido investigados.

Todos estos datos nos alejan de la idea de un inminente cenit del petróleo y nos conduce a aceptar que hasta cerca del año 2100, no se comenzará a notar una verdadera crisis en este sector.

Solo cabe esperar, que todos los políticos que sean conscientes de toda esta información, no se relajen y dejen de subvencionar energías renovables tal y como están haciendo hoy en día en España. Si para 2100 las próximas sociedades pueden estar desligadas de esta forma de energía será mucho mejor para todos nosotros y para el planeta. 
Sería interesante apostar desde hoy por una red eléctrica descentralizada para poder ir contribuyendo al desarrollo de futuras estaciones de recarga de coches eléctrico (la red eléctrica actual sería incapaz de soportar tal saturación) que permitan una reforma completa en el sistema de transporte actual, en el que de momento, los coches eléctricos son vistos como vehículos inviables. Y esto solo se puede conseguir alejándonos de nuestra dependencia energética con los combustibles fósiles.



Fuentes:
[IyC]