Follow by Email

domingo, 1 de enero de 2012

Fin del proyecto Rómulo.

   Hace unos meses, subí un post sobre el proyecto desertec y sobre el sistema de transporte de la energía eléctrica para casos de grandes distancias o trayectos submarinos. En una de las imágenes, se representaban las líneas de HVDC que estaban en proceso de construcción, y una de ellas, era la que unía la Península Ibérica con las islas Baleares. Esta conexión, fue ideada en el año 2004 en el proyecto Rómulo, y fue finalizada hace unos días (16 de diciembre de 2011) con un coste total de 375 millones de euros.
También se conoce como Cometa, que es el acrónimo de Conexión Mediterránea de Transporte de Alta tensión. 

La unión eléctrica se llevó a cabo desde Sagunto (Valencia) hasta Santa Ponsa (Mallorca), de forma que se unieron los dos puntos más cercanos entre la Península Ibérica y el archipiélago. Para llevar el cableado de un lado a otro se han empleado dos barcos especializados que son únicos en el mundo: el italiano Giulio Verne y el noruego Skagerrak. Se necesitaron 20 días para conectar cada uno de los 3 cables con cada extemo, debido a la lentitud con la que hay que asentar los cables en el lecho marino durante los 237 Km, a profundidades máximas de casi un kilómetro y medio.

Puntos de unión del proyecto Rómulo.

El proyecto iniciado en el 2007, se prolongó durante 4 años. El hecho de que haya durado tanto se debe a los numerosos y costosos requisitos de interconexión que ofrece la HVDC, que exige la construcción en cada extremo, de conversores de corriente continua en corriente alterna además de ajustes en el sistema eléctrico balear. Como ya sabemos, la distribución a corta distancia y dentro de poblaciones, se realiza siempre con alterna debido a la facilidad de variación de voltajes con el uso de transformadores trifásicos.

Buzo instalando el cable submarino.
Por el momento, el cableado funciona de forma parcial y bajo un estudio de calidad. Una vez se haya pasado este tiempo de control, pasará a funcionar de forma permanente adaptándose a la demanda eléctrica de las Islas Baleares, cediendo una potencia de 400 MW a 250 KV.
Esta conexión es sin duda un gran impulso para las islas, que, además de introducirlas en el mercado eléctrico ibérico, les confiere una mayor estabilidad y fiabilidad a su suministro eléctrico, suministrándole el 25 % de su demanda total.

Desde un punto de vista ecológico, se puede destacar que esta interconexión cierra la necesidad de la apertura de nuevas centrales en el archipiélago que en los últimos años, estaba viendo incrementado su consumo energético.

Finalizado este proyecto, se tiene ya en el punto de mira la interconexión de España con Francia a través de los Pirineos, mediante el uso de una tuneladora que excavará un túnel subterráneo. En la parte española ya se han perforado 40 metros. Pero todavía toca esperar ya que la longitud total va a ser de 65 kilómetros. Debido a esta larga distancia, también se empleará el transporte mediante corriente continua.

Sección de los cables empleados en el proyecto Rómulo (foto de REE)


Queda bien plasmada la importancia que está tomando este tipo de tecnología para conectar redes eléctricas de distintos países con una alta eficiencia. Con el paso de los años, quizás sea una de las soluciones para poder abastecer la necesidad energética creciente de los distintos países del mundo.
Sería interesante que se siguiese investigando para poder realizar proyectos como el Rómulo, a precios más bajos y en tiempos más cortos. Pero viendo los últimos recortes de 600 millones de euros que se le ha hecho a I+D+i en España, quizás sea un asunto complicado.



                                                        Video sobre el proyecto Rómulo.




Fuentes:

[entrelineas]
[REE]